lunes

sale el sol o como el cielo se nubla de a poquito.


Debería perder el miedo a que entiendas a lo que me refiero. No me gustan los relojes, no me gustan sus malditos minutos y como me persiguen si intento escapar. No me gusta tu mirada perdida, tus palabras de ventana. Admito que si me gustan aquellos paseos largos, esas colinas, esas casas de cabeza y aveces las luces de la noche. Mirar. Dormir. Ser. Suena mas lindo escrito, suena mas nauseabundo cuando intentas nombrarlo. Ruido Blanco. Oso polar. Ardor. Casi pude ver el paraíso entre un mar de tela. Grabadoras grabando. Disturbios, gritos y sangre. Creí haberte escuchado decir que no temiese, para luego darme cuenta de que nunca estuviste. Humo. Más humo y música hecha de arena, destrozada. Escaleras. La chica de los ojos de luz se quebró el cuello intentado mirar más allá del cristal. Más círculos y menos cuadrados. Hígados y riñones. El color de un atardecer apareció para ofrecerme azúcar. Lo invento: ¡que triste! lo sueño. Crée un collage de tus imágenes para formar tu rostro y lo que se esconde detrás de la carne. Empiezo a odiar palabras que solía encontrar bonitas. Bonito eras, nunca lo fuiste. Hambre. Caminando hacia el patíbulo. Tenía el pelo sucio y tú, el instinto igual. Aparecías entre burbujas, otro. Mareaba el cerro sobre el mar, mareaba la guitarra. Las puertas se abren, yo las cierro porque me aterran. Sangra la herida. Era la última oportunidad y la aproveché para adueñarme de un alma. Ahora una invitación sería suficiente, fumando el poco cabello que nos queda. En verdad, difícilmente sería suficiente. Nunca lo sería, porque eres una caricatura. Porque no sales de aquí. Porque, otro, de cualquier manera tienes nombre ya.

1 comentario:

  1. anda y dícelo en Aníbal Pinto. ya que toda la gente llega ahí...

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